Las distracciones al volante: cómo abordarlas con la norma ISO 39001
Las distracciones al volante representan una de las principales causas de accidentes graves en las vías. A diferencia de los fallos mecánicos, el factor humano es complejo, impredecible y difícil de controlar.
Los conductores, paradójicamente, enfrentan un riesgo adicional: la automatización y la rutina que adormece la vigilancia activa, esto los lleva a refugiarse y ocuparse paralelamente en aspectos y estímulos distractores, subestimando sus propias capacidades.

Así, por ejemplo, los conductores con mayor experiencia tienden a subestimar el riesgo, precisamente porque han recorrido muchas veces el mismo trayecto. La confianza, la automatización, la capacidad de sentirnos que podemos hacer a la vez otras tareas mientras conducimos, apunta a que prevalece entre los conductores una infravaloración respecto del riesgo a sufrir un siniestro de tránsito que no se percibe como tal.
De hecho, en nuestro país, durante los últimos años, las distracciones, es decir, conducir no atento a las condiciones del tránsito del momento, han venido ocupar la primera causa de siniestros de tránsito (40% del total de siniestros, en promedio).
Asimismo, las distracciones han sido la segunda causa de fallecidos (15% del total de fallecidos, en promedio), después de la velocidad.
¿Cuáles son los principales distractores al volante?
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Uso del celular: fijar la vista en la revisión de mensajes, redes sociales o contestar llamadas.
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Comer o beber: abrir un envoltorio, destapar o abrir botellas, limpiar lo que se derrame obliga a soltar el volante.
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Ajustes en el vehículo: manipular el sintonizador o volumen de la radio, programar el GPS.
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Pasajeros: las conversaciones intensas, discutir, atender niños, desvían la concentración.
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Mirar hacia el exterior: cuando se mira el paisaje, un anuncio publicitario, implica apartar la vista en la conducción.

¿Cómo pueden las empresas abordar las distracciones?
La Norma ISO 39001 establece un marco internacional de gestión de la seguridad vial, orientado a reducir muertes y lesiones graves en la red vial. No se trata de un simple protocolo burocrático, sino de un sistema y herramienta estratégica viva basada en la mejora continua y la gestión activa de riesgos donde, entre otros factores, permite detectar aquellos referidos a las distracciones al volante.
¿Cómo identificar los riesgos atribuidos a distracciones al volante?
El primer paso del sistema de gestión de seguridad vial ISO 39001 efectivo es mapear con precisión los factores de riesgo distractores que afectan a los conductores. Cada riesgo identificado debe traducirse en un procedimiento específico que requerirá establecer acciones concretas y medibles en el tiempo con indicadores de desempeño monitoreados permanentemente.
Esta identificación de riesgos, debe ir acompañada de una política de seguridad vial que entregue directrices de comportamiento, como formación continua y sensibilización, definición de objetivos y metas cuantificables y proveer a la flota de tecnología como aliada fundamental.
Los sistemas modernos (ADAS, Telemetría, Cámaras, entre otros) no solo detectan comportamientos de riesgo en tiempo real, sino que generan datos valiosos para la toma de decisiones y la personalización de la formación.
Víctor Cancino Veloso - Experto en investigación de accidentes de tránsito
